1. La génesis del vodú se encuentra en África, específicamente en el místico Dahomey, un antiguo reino ubicado en la actual República de Benin. De allí llegó al nuevo mundo desde la Costa de Esclavos durante la Trata Negrera, estableciéndose en un primer momento en las nuevas colonias como Haití, para luego trasladarse hasta Cuba.
2. El concepto del vodú asume diversas etimologías para su definición como: espíritu, mundo de los invisibles, introspección a lo desconocido. Es un credo que se desarrolló de la síntesis de las ideas religiosas de diversos grupos étnicos africanos, asimilando posteriormente elementos de otras religiones como el cristianismo, el Islam, etcétera. El carácter heterogéneo de su origen hace difícil encontrar una coherencia en las creencias de este culto.
3. Posee un sistema de creencias que presupone un cuerpo sacerdotal jerarquizado, una comunidad de fieles, templos, altares, ritos, tradición oral, danza y música vinculada al desarrollo de su teología.
4. Como religión politeísta asume la creencia de un dios supremo Bon Dieu y un inmenso número de divinidades que tendrán la función de intermediar con el creador y los hombres. Las deidades actúan vinculadas a importantes clasificaciones de ramas como: Radá, Petró, Congó, Nagó e Ibó.
5. La profusión de creación de loas es una importante característica dentro del concepto voduista. En muchos casos aparecen contradicciones en la particularidad de alguno de ellos, dependiendo en ocasiones de las zonas o comunidades en donde se enraíza el culto.
6. En las prácticas voduistas de Haití y Cuba existen elementos paralelos (coincidentes) y opuestos (no coincidentes), debido a los particulares procesos socioeconómicos, políticos y geográficos que engendraron y posibilitaron la manifestación del mismo.
7. Una sobresaliente cualidad de esta religión es la concreción a la adoración de los ancestros como base conceptual y determinante dentro del culto a los muertos, que en su carácter integrador deduce un claro culto a la muerte.
8. Existe una dualidad en los conceptos de vida y muerte; en ambos van a aparecer los llamados ritos de paso. Cada uno de ellos individualmente significa un ascenso, corte o agregación de una posición social a otra. En conjunto representan ciclos vitales que se complementan: nacimiento, iniciación o vida, será un proceso donde se muere en la existencia profana y se nace en la conducta religiosa; la muerte o ciclo fúnebre será el abandono de la subsistencia material para vivir en una etapa superior: la vida espiritual.
9. El conjunto de ceremonias rituales vinculadas a las muerte conforman rigurosas particularidades cargadas de sacralizad y solemnidad donde la familia carnal, la filiación religiosa y la comunidad juegan un importante papel.
10. La comunicación oral mantenida dentro de las tradiciones de los practicantes voduistas ha posibilitado la trasmisión de cantos, plegarias y narraciones orales conservadas generacionalmente como forma de expresión del pensamiento, de un saber que ha logrado preservarse en nuestro país, como una valedera tradición cultural. El canto del haitiano-cubano constituye el reflejo de una memoria viva.
11. El conjunto instrumental Radá originaria de Haití, sufrió en Cuba un proceso de readecuación a partir de diversas problemáticas materiales para su construcción y reproducción, por lo que es posible encontrar variantes en su nomenclatura, organología y morfología por todo el país.
12. Las danzas fulé y bandá asociadas al culto mortuorio tienen particulares formas de expresión en nuestro país, van a estar dirigidas a establecer nexos de comunicación con las divinidades y los humanos. La danza fulé se clasifica como danza ritual y en el caso del Bandá, podemos catalogarla como doble acepción o profanada.
viernes, 4 de mayo de 2007
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